Sociedad Argentina de Pediatría
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Que nos pasa, ¿por qué tanto silencio?

Emilio Boggiano

Todo este tiempo me he preguntado, he indagado, y en lo posible informado sobre la crisis del Hospital Garrahan, pero nunca lo he podido discutir con pediatras de una forma que supere lo personal.

Es un tema inquietante por sus múltiples variables.

El Hospital Garrahan es el hospital pediátrico de referencia y nosotros somos pediatras, ¿no es un tema que nos incumbe?

Por que no hemos podido abrir la discusión.

Estamos por diversos motivos inhibidos a pensar en forma colectiva los problemas de la salud de nuestro país. Me pregunto cuales son las causales de ese cuidado, evitando la exposición personal.

Los años de represión y el autoritarismo de funcionarios acríticos, llevan a la autocensura

Nos hemos criado en una universidad que ha puesto el acento primordialmente en la transferencia de los conocimientos científicos aceptados. Es difícil tener la libertad de replantearse los paradigmas en que se basan las mayorías.

La ciencia normal es investigación basada firmemente en demostraciones pasadas, que la comunidad científica reconoce durante cierto tiempo como fundamento para su practica posterior.

El estudio de estos paradigmas son los que preparan a los estudiantes y médicos para participar de la comunidad de profesionales, en donde desarrollaran su trabajo, y difícilmente podrá pensar de otra manera mas allá de los conceptos tomados como fundamentacion básica.

Por razones que estoy seguro superan lo casual, se nos hemos negado la libertad de preguntarnos sobre lo aceptado como profesionalmente correcto.

En la sociedad científica que nos agrupa tenemos las libertades fenomenales de la expresión, en reuniones, seminarios, congresos y publicaciones, pero algo sucede posteriormente cuando debemos pasar del diagnostico a la acción.

Los médicos pediatras nos enfrentamos diariamente ante los infinitos problemas sin solución que atañe a la mayoría de niños y adolescentes.

Sabemos que la asistencia es escasa, que la relación medico paciente esta saboteada, que no podemos aceptar el asistir a los pacientes y sus familias en tiempos acotados, que los problemas nos superan, que el limite geográfico del consultorio se ha roto, que no debemos realizar una medicina basada solo en remedios, que nuestra remuneración es inadmisible.

No dudamos en afirmar que los medicamentos primordiales son el trabajo, la comida, el abrigo, la vivienda y la educación

Además no vemos una salida. Pendulamos entre la indiferencia y la desesperanza.

Nuestro país no tiene un proyecto de salud universal y equitativo y dentro de ese ámbito estamos todos, pacientes y trabajadores de salud un la misma vereda y en libertad condicional.

Es fundamental entonces reconocer que sin la colaboración de otras ramas del conocimiento y en especial las ciencias las sociales, no podremos intentar comprender la realidad, ni encontrar las soluciones, quedamos entonces presos de nuestras propias e individuales acciones.

Sabemos que debemos prepararnos de la mejor manera para el trabajo asistencial y que la respuesta medica debe ser la más certera, pero que con eso solo no alcanza y es importante tomar un conocimiento más amplio para cambiar la muy difícil situación.
Debemos intentar conocer las múltiples causas que inciden en la salud de nuestros niños y adolescentes.

Desarrollar con la comunidad una relación permanente expresándole nuestras incertidumbres, pues por los resultados obtenidos hasta el momento, la solución pareciera estar no solo en nuestras manos.

El comprometernos en la construcción de un pensamiento critico e incluir a la comunidad en programas de acción conjunta nos ayudara en encontrar la salida del letargo que produce el pensamiento único.

¿Es necesario el replanteo de la practica, que muchas veces mantiene el problema, para lograr una salida hacia la transformación?.

Recién entonces podremos comprender que la crisis de los establecimientos asistenciales no tiene solo la arista que se le quiere dar desde los medios de difusión y lugares de poder La información no es en sí comunicación. La población y nosotros estamos atrapados por los medios, que muchas veces distorsionan desde los intereses diversos

La defensa del hospital publico, de una medicina igualitaria y gratuita para todo aquel que habite la Argentina. Con trabajadores insertos en un programa congruente y justo en remuneraciones. En un sistema basado en la oferta de servicios con la búsqueda activa de los problemas, y no en la mezquindad de la respuesta a las demandas Con un conocimiento epidemiológico social que haga posible su superación, actuando en el lugar en donde están las necesidades convirtiendo en central la acción periférica.

Con fondos nacionales y provinciales genuinos y con un presupuesto que cubra la totalidad de las necesidades, con un criterio redistributivo basado en un superávit histórico, sobre un proyecto nacional no dependiente de organismos internacionales.

Considerando la producción nacional de medicamentos esenciales, recuperando la tecnología publica instalada y apoyando la investigación orientada hacia las necesidades.

Esta propuesta no es una utopía.
Muchos países están en ese camino ¿por qué no el nuestro?.
Esto debiera ser una política de estado y un horizonte de llegada para nosotros

Me pregunto por que no discutirlo entre todos.
No me imagino una salida que no sea en forma conjunta y con la sociedad como aliada. Las fantasías de las individualidades se están evanesciendo y eso se constata observando a los jóvenes médicos, muchas veces desconcertados.
Avancemos repreguntándonos.